miércoles, 7 de febrero de 2018

6 meses para reabrir la GC-210 Tejeda-Artenara

El Cabildo de Gran Canaria ha declarado de emergencia la obra de reparación de la carretera de Tejeda a Artenara (GC-210) tras el desprendimiento ocurrido en la madrugada del pasado domingo en las cercanías del barrio del Rincón y que obligó el cierre de la vía, informa el consejero de Obras Públicas e Infraestructuras, Ángel Víctor Torres.

“He firmado la resolución para declarar la obra de emergencia, una vez consultados los servicios técnicos y jurídicos competentes, lo que permitirá empezar los trabajos a la mayor brevedad posible”, agregó.

Y es que el inicio de los trabajos está condicionado por la climatología ya que continúa lloviendo y se siguen produciendo desprendimientos en la zona y en numerosas carreteras de la cumbre, donde solo en la mañana de hoy se han registrado más de una decena de derrumbes de menor magnitud.

De ahí la recomendación del Cabildo de máxima prudencia a los conductores a la vez que recuerda que no respetar los cierres de carreteras no solo es un acto de irresponsabilidad porque supone un riesgo real sino que conlleva una importante sanción.

El periodo de ejecución también estará condicionado por la meteorología, además de por el propio desarrollo de los trabajos y por situaciones sobrevenidas como ocurrió con la última obra de emergencia en la carretera de Ayacata a Mogán (GC-605), donde en plena actuación se hallaron tres cuevas debajo de la carretera, aunque según una primera valoración técnica sería de unos 6 meses.

“Se trata de una obra muy compleja con muchos condicionantes pero el personal trabajará a destajo para agilizar los plazos y reducir al máximo las molestias a los vecinos de la zona”, añadió el también vicepresidente primero.

Los trabajos, con un presupuesto inicial de 1,5 millones de euros, en el que destaca la partida para la estabilización del talud porque supone casi la mitad del presupuesto, comenzarán con el saneo y la descarga del risco a lo que seguirá una compleja maniobra técnica que consiste en inclinar la ladera hacia adentro para que no sobresalga sobre la calzada.

Tras la inspección visual, los técnicos estiman que solo la roca de mayor tamaño caída sobre la vía tiene un peso aproximado de entre 800 y 1.000 toneladas, un material que se precipitó desde una altura de entre 30 y 40 metros lo que ocasionó que la carretera prácticamente haya desaparecido a lo largo de unos 25 metros.

Para reponerla será necesario reconstruir el muro de contención de 8 metros de altura a lo largo de los 25 metros para lograr una base firme y después se acometerá la reconstrucción de la calzada, el asfaltado y la reposición de los elementos de seguridad como las barreras y la señalización.