jueves, 6 de marzo de 2014

Este Domingo, emotivo homenaje a las víctimas de uno de los sucesos naturales más importantes acaecidos en Tejeda

Lugar del suceso (Foto:YP)
68 años después, Tejeda recordará este fin de semana a las victimas de una de las catástrofes naturales más importantes sucedidas en el Municipio, concretamente el 30 de Noviembre de 1946.
El sencillo acto que ha preparado el Consistorio de Tejeda para el próximo Domingo día 9 a las 12,30 horas en el Barranco de Tejeda con las familias y al que están invitados todos los vecinos del Municipio, consistirá en una ofrenda floral y la colocación de una placa en referencia a este terrible suceso. 

El 2 de Diciembre de 1946 el Diario La Provincia se hacía eco de la noticia con el siguiente texto, en el que se detectan las penurias de los servicios de rescate de la época para llegar al lugar:

"Hacia la media tarde del Sábado se tuvo conocimiento en esta capital de que el temporal de lluvias que estaba descargando sobre casi toda la isla había causado graves daños en el pueblo de Tejeda, produciendo víctimas.
Con la premura del caso, el gobernador interino, secretario del Gobierno Civil, Sr. Gamarra, organizó una expedición de socorro, con médicos, practicantes, botiquín de urgencia, ropas y víveres, convoyada por la Guardia Civil y acompañada por una sección del Cuerpo de bomberos de esta ciudad con su carro. Iban el médico de la Beneficencia Insular, don Armando Torrent, un practicante y una enfermera, Hermana de la caridad. En el carro de los bomberos y a su frente iba el arquitecto municipal Sr. Cardona y al mando de los bomberos su sargento Sr. Angulo.
Seguidamente, marchó a aquellos lugares el ...................
gobernador interino y el ingeniero de Obras Públicas y un ayudante. Así mismo marchó el gobernador militar, general Jiménez.
Los expedicionarios no pudieron pasar de la Cruz de Tejeda, en la divisoria de la cumbre, por hallarse a corta distancia de allí, cortada la carretera que conduce a dicho pueblo.
Para llegar hasta la Cumbre y desde el paso de La Lechucilla, donde se inicia la cuesta de la carretera, los bomberos tuvieron que realizar penosos trabajos para despejar el camino, interceptado por grandes peñascos, que habían arrastrado las aguas, en medio del temporal de lluvias, viento y neblina. Valiéndose de cuerdas, iban arrastrando las rocas caídas hasta lanzarlas fuera de la carretera, abriéndose paso penosamente. Más allá de Las Lagunetas, hallaron atascado un automóvil de reparto de una fábrica de esta ciudad, que allí llevaba horas, prestándole auxilio y sacándole del atolladero para que prosiguiera su camino de regreso. El chófer no había abandonado su puesto.
En la Cruz de Tejeda, recibieron las autoridades una parte del citado pueblo, traído por un peatón, solicitando socorros. A medianoche regresaron los expedicionarios.
Ayer, Domingo, volvieron a marchar a la zona citada las autoridades civiles y el gobernador militar, permaneciendo en la Cruz de Tejeda pues tampoco pudieron rebasar de dicho sitio, a causa, del estado de la carretera.
Según nuestras noticias, el temporal de lluvias arreció a mediodía del sábado en el pueblo de Tejeda, que está situado a las laderas de la montaña, las barranqueras que bajan de ésta, desbordadas por la lluvia torrencial, inundaron algunas casas del pueblo, arrastrando trozos de terreno de sembradío de los pequeños cercados de aquellos vecinos.
Para evitar daños mayores y dar salida a las aguas que remansaban, amenazando inundar todo el pueblo, fue preciso volar con dinamita un trozo de un muro de la carretera.
En la zona conocida por Casa de la Huerta, las aguas penetraron en una casa, arrastrando al barranco a parte de sus moradores. La casa la habitaba Antonio Marrero Peña, que a la sazón se hallaba ausente en Arucas, y su familia, su mujer Rosario García Lorenzo y diez hijos. La torrenta arrastró a cuatro de éstos: Antonio, de diecinueve años; Eloy de siete; Juan de seis y José, de cuatro. Otro de los hermanos quedó enterrado bajos los escombros. La madre, Rosario García, quedó enterrada hasta la cintura, siendo luego extraída por los convecinos. Sufrió la fractura de ambas piernas y fue traída en una camilla improvisada, recogiéndola luego la “guagua” del Cabildo Insular. Ingresada en el hospital de San Martín en grave estado, se le hizo una transfusión de sangre, sin resultado, falleciendo anoche.
Las aguas hicieron destrozos de consideración en los sembrados de aquel pueblo. Una numerosa cuadrilla de obreros de Obras Públicas se ocupa activamente en reparar la carretera.
Ayer fueron enviadas al pueblo de Tejeda, por orden del gobernador militar, Sr. Jiménez, trescientas raciones de víveres procedentes de Intendencia Militar.
Según noticias de la Aldea de San Nicolás, en la desembocadura del barranco de Tejeda apareció el cadáver de un hombre, que se supone sea el de Antonio Marrero."